
Empecé a correr hace dos años, cuando a mis amigos y yo nos parecían los 4 kilómetros de la Vega de Pinos Puente una mismísima media maratón, esto fue en primavera – verano de 2007. Al empezar el otoño dejé de lado el running, sí como lo estáis oyendo, y hasta este verano 2008 no lo retomé.
Empecé el verano retomando la Vega Pinera con mi amigo Víctor y con mi primo Jorge, que milita en el Pinos Puente C.F. de guardameta. Todo era trotar a un ritmo de “ir andando” como yo decía y la última recta se convertía en piques entre ambos, en los cuales hay que decir que siempre ganaba el mismo, mi primo Jorge, entonces no estaba yo en forma como ahora. Más tarde se unió Alberto, de Talleres Prieto, incluso algún día que otro su primo Iván, que preparó un poco su entrada a la pretemporada de fútbol. Así que todo este Junio y Julio era ese “pachangueo diario”, nuestros trotes suaves y piques machacadores al final.
Pero ¿quién me lo diría?, se me abrieron las puertas en las vacaciones de mi familia a la localidad Sexitana, la última semana de Julio y primera de Agosto. Desde el primer día que llegué a mi apartamento de El Tesorillo en Almuñécar, decidí entrenar en solitario y con una sola idea, ganar a mi primo cuando volviera, pero esa idea pronto se disolvería pasando a otra quizás mas placentera, engancharme a este deporte…
Mi circuito era y es prácticamente para adquirir fondo, salida desde mi apartamento, bordear un poco paralelo a la carretera y bajar hasta el paseo marítimo, y una vez ahí enfilar el paseo de Velilla, paseo de Almuñécar propiamente dicho, Altillo y plaza de los puestos de San Cristóbal y volver hasta mi apartamento de nuevo. Estamos hablando de 9,20 kilómetros aproximadamente, llanos, para adquirir fondo y resistencia, teniendo como única inclemencia los bañistas y veraneantes, pero en general un circuito muy bonito y relajante, que en invierno sería una delicia, además cabe decir que el clima tropical congenia a la perfección conmigo y me gustaría, si hubiese carrera allí, participar sea el recorrido que sea.
El querer retar a mi primo acabó, y empezó otro reto, mi reto con este deporte. A mi llegada de Almuñécar solo me cabía una cosa en la mente, crecer en el running y retar a la resistencia, al kilometraje, a las inclemencias y a todo, además de plantarme el entrenamiento durante todo el año.
Arriba se muestra el trazado sexitano, 9’20 km, los cuales conoce mi amigo Paquillo Cid y donde de verdad me plantee por fin el dedicar mi tiempo libre a esto.
Empecé el verano retomando la Vega Pinera con mi amigo Víctor y con mi primo Jorge, que milita en el Pinos Puente C.F. de guardameta. Todo era trotar a un ritmo de “ir andando” como yo decía y la última recta se convertía en piques entre ambos, en los cuales hay que decir que siempre ganaba el mismo, mi primo Jorge, entonces no estaba yo en forma como ahora. Más tarde se unió Alberto, de Talleres Prieto, incluso algún día que otro su primo Iván, que preparó un poco su entrada a la pretemporada de fútbol. Así que todo este Junio y Julio era ese “pachangueo diario”, nuestros trotes suaves y piques machacadores al final.
Pero ¿quién me lo diría?, se me abrieron las puertas en las vacaciones de mi familia a la localidad Sexitana, la última semana de Julio y primera de Agosto. Desde el primer día que llegué a mi apartamento de El Tesorillo en Almuñécar, decidí entrenar en solitario y con una sola idea, ganar a mi primo cuando volviera, pero esa idea pronto se disolvería pasando a otra quizás mas placentera, engancharme a este deporte…
Mi circuito era y es prácticamente para adquirir fondo, salida desde mi apartamento, bordear un poco paralelo a la carretera y bajar hasta el paseo marítimo, y una vez ahí enfilar el paseo de Velilla, paseo de Almuñécar propiamente dicho, Altillo y plaza de los puestos de San Cristóbal y volver hasta mi apartamento de nuevo. Estamos hablando de 9,20 kilómetros aproximadamente, llanos, para adquirir fondo y resistencia, teniendo como única inclemencia los bañistas y veraneantes, pero en general un circuito muy bonito y relajante, que en invierno sería una delicia, además cabe decir que el clima tropical congenia a la perfección conmigo y me gustaría, si hubiese carrera allí, participar sea el recorrido que sea.
El querer retar a mi primo acabó, y empezó otro reto, mi reto con este deporte. A mi llegada de Almuñécar solo me cabía una cosa en la mente, crecer en el running y retar a la resistencia, al kilometraje, a las inclemencias y a todo, además de plantarme el entrenamiento durante todo el año.
Arriba se muestra el trazado sexitano, 9’20 km, los cuales conoce mi amigo Paquillo Cid y donde de verdad me plantee por fin el dedicar mi tiempo libre a esto.